Con el inicio del CES de las Vegas os dábamos a conocer la noticia de que Archos incluiría entre sus dispositivos presentados en la feria una gama de Smartwatch o relojes inteligentes, cuyo modelo más económico tendría un precio aproximado de 50$
Una vez presentados en la feria sabemos que esta gama está dividida en 3 modelos. Uno de 50$, otro de 100$ y por último otro de 129$ que suponemos que se redondearan a euros cuando lleguen a nuestro continente, cosa a lo que ya estamos acostumbrados.
El más barato costará, como hemos dicho, 50$. Cuenta con una pantalla LCD en blanco y negro de 1,5 pulgadas con una autonomía de entre 1 y 2 semanas. No tiene pantalla táctil, pero se puede navegar a través de la interfaz de usuario mediante botones integrados en él.
El siguiente modelo, que cuesta 100$ posee una pantalla táctil a color de 1,8 pulgadas y un máximo de unos 2 días de autonomía.
Por último nos queda un modelo de 129 dólares, el más elegante de todos. Tiene una pantalla de tinta electrónica curvada que se puede ver desde casi cualquier ángulo. Al ser tinta electrónica se ve siempre (en los otros 2 modelos anteriores tenemos que tocar un botón para encender la pantalla) y es que al igual que ocurre en los E-Book, la pantalla de E-Ink sólo consume energía cuando cambia de estado la pantalla.
La pantalla de este último modelo tiene un ciclo de refresco de la pantalla muy lento y bastante visible. Cada minuto se ve como la pantalla se oscurece durante un momento antes de que el minutero cambie de digito en el reloj.
Obviamente estos relojes no ofrecen la misma experiencia que un Galaxy Gear de Samsung o un smartwatch Pebble pero también son mucho más barato por lo que a algunos bolsillos lo agradecerán.
Algunos modelos tienen una serie de características adicionales que incluyen funcionalidades como cronómetro o las previsiones meteorológicas, pero estos relojes están diseñados para ser compañeros de un smartphone y no un reemplazo este. En este sentido, Archos no tiene planes para abrir una tienda de aplicaciones o añadir soporte para funciones más complejas, aunque esto podría cambiar en un futuro si hubiese suficiente demanda.

